Diario de abordo (X)

Día  789 del un mes cualquiera del año en el que todo estaba patas arriba

Queridos navegantes de esta locura:

¡Gloriciosos días nos han precedido! Creíamos que la travesía por el mar del silencio seria demasiado para nuestra nave, nuestros víveres, nuestro amado ron y, sobretodo, nuestras cabezas. Pero una vez más hemos apaciguado todas las voces y hemos logrado lo imposible. Os ahorraré los detalles de lo que hemos visto pues, compañeros, no hay nada mejor que los propios recuerdos, indescriptibles. Imborrables.

¡MALDITOS MIEDOS! Nos hacen tan pequeños. Nos dejan navegando en un río de escasa profundidad y anchura. Somo como pequeños gnomos enfrentándose al monstruo de las siete mil cabezas. ¿Porqué hay que temer a las cosas que no conocemos? ¿Y a las que si conocemos? Esto es mas absurdo aun, el conocerlos, porque si ya los conoces es que has conseguido salir gloricioso de ellos alguna vez. Es estúpido, camaradas. Una vez pasado, ya no tienes porqué temerle más. Si se ha hecho mas fuerte, tú has tenido el mismo tiempo que él y también habrás logrado mejorar tu valentía.

Cuando venga esa sombra negra, esa que empieza mordiendo los pies, haciendo que no los consigas sacar de la cama. Cuando los pelillos de los brazos se te empiecen a erizar, y lo único que consigáis oír sea vuestra agitada respiración. En el momento en el que creáis que se os ha paralizado todo el cuerpo y notéis una masa detrás vuestra… Daos la vuelta, respirar lo mas hondo que podáis, cerrar los ojos y al abrirlos encontrad los suyos. Coger todo el coraje que vuestras entrañas os permitan y enfrentaros a él. Si esto no surte efecto, darle un buen trago al líquido dorado mágico y hacerlo. Pero hacedlo, es lo importante. No dejéis que os devore por dentro. No os dentegáis nunca más ante algo porque OS vengan esas horripilantes sensaciones. Nunca.

La vida es demasiado hermosa como para perderse pequeños placeres por él. Es única, increíble y auténtica. Nada te puede separar de tu sueño, ni siquiera una cosa negra paralizante. Y si falláis, pero aún así tu corazón te insta a seguir, levantaros y no os detengáis. Blandir vuestra espada (metafórica) con fuerza por todos los frentes posibles, no desistáis, hasta que no caiga. No habrá miedo que derrote a nada, nadie que haya estado, pensado en el barco Pesadilla ( irónico ¿no?)

Vuestro desamiedado capitán

Piter
Anuncios