Bipolaridades.

Hoy es un día de esos, en los que se esconden las palabras. De esos en los que, realmente, “que te pasa” no tiene una respuesta. Un día de esos en los que… ¡bah!. Os voy a explicar, a mi manera, por qué es un día de esos:

Hay gente, que pasa por tu lado en esta vida. Personas que tu crees insignificantes, nadie importante. Y la vida, ai… la vida siempre, SIEMPRE, te la devuelve. ¿Como puedes echar de menos a alguien que casi no has conocido? ¿Como se te puede encoger el corazóncito por esa persona? Algunos, por desgracia, creo que sabéis de quien hablo. Otros, por desgracia, no (lo que os perdisteis…). Hay personas que brillan. Y hay personas que dejan vacío. Hay personas que no son meros figurantes en nuestras vida, aunque creamos que sí, y nos enseñan lecciones de lo más importantes.

Hay lugares, en dónde has estado. Sitios que piensas que estrán ahí para siempre. Refugios en los que esconderte cuando el mundo se vuelve completamente loco y solo hay dragones y mazmorras. Realmente, hay magia en este mundo, yo conozco varias localizaciones que estan llenas de esta energia indescriptible. Abandonados, destruidos, pero tus lugares. Pequeños fotogramas en tu memoria, a los que te evades, para sonreir sola en tu cuarto o para recordar lo mucho que disfrutabas con las cosas mas pequeñas de la vida. Caminos rodeados de lo que otras personas pueden considerar meros árboles figurantes, para hacer bonito, pero en los que tu ves tardes enteras, el principio de un juego, o la casa para salvar a todos tus compañeros. Dónde los demás solo ven asfalto levantado, y hacen el típico comentario de que esta abandonado, tú solo piensas en las caidas, las rodillas raspadas, la velocidad de un patinete o la pista de aterrizaje del artefacto que tocara en ese momento. En donde los demás ven un peligro de pista, tu ves… ves… cinco bases, dos campos con sus “muertes” corespondientes y un intento muy fallido de coordinar mano-raqueta-pelota. Otros, donde viviste tu primer beso, tu primer desamor, donde empezaste retos, historias, misiones. Donde nos juntamos, donde nos separamos, o simplemente, donde nos perdimos. Hay tantos lugares.

Hay momentos, que soñabas eternos. Indiscriptiblemente preciados. Fugaces. Los guardas en un rincon especial de la memoria, con paños de algodón. No los quieres abrir, para no gastarlos. Son como pequeñas reliquias de los antiguos tiempos que no quieres que jamas se borrén de tu cabeza. Y cuando, un día especial, te atreves a abrirlos, recuerdas cada olor, cada sensación, cada palabra, cada cagada… cada milesima de segundo de ese momento. Otros, que te hacen morirte de la vergüenza aunque haya pasado una década por ellos. Momentos, que pasarón y que no volverán a pasar. Momentos que te moldean y momentos que moldeas.

Hay sentimientos, madre mia, sentimientos… Esas cosas que se te aferran, que están ahí por mucho que quieras evitarlas, o no, o que quieras disfrutarlas. Esos pequeños yoquesequé que te revuelven las tripas, el alma, la cabeza y cada milimilimetro de tu cuerpo… Esos que a veces tienes clarísimo que quieren y otras te vuelves loco por descifrar… Esos que envuelven cada centésima de tu vida, por que, en el fondo lo son todo. Tus días, tu gente, tus lugares, tus momentos…  Fuegos artificiales por todo tu cuerpo que recorren hasta la última de tus venas. Contradictorios y concordes.

Y ya está, hay tanto. Muchos holas y muchos adioses. Muchas constantes y muchos cambios. Y, sobretodo, un desbordamiento de todos ellos en días como hoy. Bipolaridades.

Carmen Diaz Lopez

 

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